San Cipriano refleja la conversión y la fe, en tanto que su vida refirió básicamente a eso, al cambio de vida, hasta el punto de convertirse en uno de los seguidores más leales de la palabra de Dios. Según escritos de la vida de este personaje, se cree que antes de convertirse al cristianismo, San Cipriano estaba ligado a actividades de magia negra y por ende a hechicerías en las que de cierto modo hacia honor al demonio, a quien llamaba en sus actos para el logro de los cometidos que por medio de él hacían plegarias.

Actividad que termina con la llegada del amor de una mujer a su vida, Santa Justina, cristiana de nacimiento, con relación directa a Dios, por lo que más adelante seria catalogada en su Iglesia como persona Santa. Es a partir de ese enamoramiento y de los hechos que desencadenaron la conquista de esta mujer por parte de San Cipriano, que ligadas con el mal no tuvieron resultado alguno, que dejo ver el error tan grande en él que estaba viviendo, por lo que se convierte, como un profeta más de la palabra de Dios, al cual más delante sus devotos empiezan a pedirle por el amor especialmente.

Posteriormente se convierte en Obispo de Antioquía, de la Iglesia a la que se integró como cristiano, creyente en Dios y en su palabra, enalteciendo su nombre en todo lugar y momento, convirtiéndose más que en un cristiano en un Mártir, en tanto que su vida al igual que la de su compañera Santa Justina termino en la decapitación por órdenes del juez Eutolmo el 26 de septiembre.

Desde entonces muchas personas empiezan a pedir a Dios en nombre de San Cipriano, logrando sus intenciones por más dificultosas que parecieron, hecho que logro que este personaje llegara a la Santidad. Hoy existe en honor a él y para la gracia de las plegarías de las personas en la tierra, la oración a San Cipriano y con ella la posibilidad de encontrar la solución a muchos de tus males.