La cultura y las costumbres de cada acentuación humana alrededor del mundo son diferentes y de especial respeto, en tanto que las mismas son para cada uno de los integrantes del grupo social más que una ley una creencia de infinita fe, en el caso de los santos y dioses quienes son proclamados en el desarrollo de sus quehaceres del diario vivir, acompañantes del camino de la vida, seres protectores del mas allá a quienes de manera especial se les encomienda un favor terrenal en virtud de un interés particular o social que sin duda alguna repercute siempre sobre el bienestar de quien le proclama.

La santa muerte blanca es uno de estos seres supremos, quien para muchas personas en el mundo desde hace ya muchos años ha servido de apoyo para sus vidas, imagen a la que con fe y devoción a diario piden de su mano diferentes rogativas, en especial aquellas relacionadas con la purificación de las almas, siendo la santa muerte símbolo de pureza, bienestar y tranquilidad en el mundo terrenal, recibiendo de la misma diferentes favores relacionados al trabajo que asume como muerte, la encargada de llevarse las almas al mundo desconocido.

La fe hacia la santa muerte viene desde tiempos muy remotos, perteneciente a la cultura de los aztecas, quienes de manera cotidiana le alababan, alzando sobre esta figura oraciones, peticiones y rogativas direccionadas a la pureza de sus gentes en aras de un bienestar común.

Las oraciones a Santa Muerte Blanca sirven para purificar, algo muy distinto de los que muchos creen y quienes con gran furor hacen tributo de su imagen, pues bien de manera mal intencionada en todo el mundo en el ámbito del narcotráfico especialmente le es utilizada su imagen para la protección del delito organizado, dejando de lado su esencia de santa muerte purificadora, dejándole un rastro de mala reputación ante el mundo, a civilizaciones que no le conocen y que por ende le califican erradamente como una figura maligna.